Cada jueves, nuestros aprendices se encargan de organizar la parrillada durante la pausa del almuerzo. Sin embargo, esta semana la plantilla fue algo reducida: entre bajas por enfermedad, la escuela profesional y las visitas a ferias, solo un aprendiz estuvo presente en las instalaciones.
La solución se encontró rápidamente. Nuestro director general se puso junto a él frente a la parrilla y colaboró en la preparación del almuerzo para sus compañeros.
No es una historia extraordinaria, pero sí un buen ejemplo de cómo se vive la colaboración en Keil Anlagenbau. Cuando se necesita ayuda, todos arriman el hombro, independientemente de su cargo o función.
Precisamente esta forma sencilla y cercana de trabajar juntos es una parte importante de nuestra cultura empresarial.